Vuelvo a escribir. Este blog fue durante mucho tiempo un mostrado de mi trabajo profesional, un apéndice de mi currículum con el que presentarme a un nuevo puesto de trabajo (una situación habitual para los recién licenciados en tiempos pre-reforma laboral).

Mi trabajo actual no exige, en estos momentos, la redacción de artículos, reportajes ni entrevistas. Y me sigue gustando escribir. Y sigo escribiendo. En trozos de servilletas, en las hojas cuadriculadas de “Reuniones” de la agenda, en post its que acaban en los lugares más inhóspitos. Escribo, lo de siempre, fragmentos, retazos, recortes hilados con palabras y a veces con garabatos, alguna imagen. Y echaba de menos verlo escrito en algún sitio.

Así que vuelvo al blog sin exigencias, expectativas ni propósitos. Vuelvo al blog como quien abre con llave otra vez ese último cajón del escritorio, probablemente, el más descuidado de toda la fila y donde se encuentra, por lo general, aquello que es en realidad lo más importante.

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