Sonrisa BruEmpieza el año en un goteo de días nuevos que se repiten unos tras otros. Un ciclo que, sin previo aviso, se detuvo en la comisura de tus labios. Allí nació, tímida, y se quedó bailando sin prisas. Empezó a ensancharse poco a poco hasta convertirse en una amplia sonrisa. En tu sonrisa.

Una sonrisa muy esperada, traviesa y algo burlona, que se escapa hacia un lado, hacia el lado derecho, en un marcado gesto de la familia de tu abuela materna, de la nonna. Una sonrisa que marca el inicio de una nueva etapa en la que empezamos a conocerte un poco más y con la que nos dices, que a ti, te ocurre lo mismo.

¿Qué vamos descubriendo sobre ti? Que eres un niño curioso y despierto, que tienes mucho genio y temperamento y una energía arrolladora. Como decimos desde los primeros días: “Bru, genio y figura”. Quieres estar siempre en brazos, y a ser posible, colgado de nuestro pecho como un pequeño koala. Tu juguete preferido es la voz humana, te gusta que te hablen, que te canten. Que estemos por ti. Intentas, tú también, empezar a cantar y a hablar. Eres pillo, travieso y divertido. Y desde este mes, te encanta reír.

En enero empiezan los ratitos de reírnos contigo. De reírnos de alegría por estar juntos, de nuestro cansancio y de tu vitalidad, de las payasadas que te hacemos, de los sonidos que empiezas a hacer tu. De los gestos nuevos con los que nos sorprendes cada día. De la ropita que empieza a irte pequeña y de la que podemos empezarte a poner.

Ratitos, en fin, de reírnos de ser otras personas desde que estás aquí, de nuestra nueva vida que poco tiene que ver con la que teníamos hasta ahora. Una vida feliz e intensa que, sea como sea, encuentra su recompensa cada día en tu sonrisa.

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