Bru en su foulardHay un lugar mágico para ti, un útero de tela donde, desde bien pequeñito, te sientes tranquilo: el foulard elástico. Y es desde este maravilloso invento con el que vas bien pegadito a mamá, desde donde ha empezado tu aventura por el mundo.

Cumples dos meses y empieza nuestro mes de febrero. Casi cada mañana, mamá se anuda el foulard al cuerpo, subes a bordo y salimos a dar un paseo.

Ha sido un mes de febrero poco común que nos ha regalado por adelantado paseos de primavera en el parque. Hemos visto florecer los tres árboles de mimosas. Hemos escuchado también los pájaros, las cotorras y por supuesto los perros. Has conocido el olor a tierra mojada, a pinos y a flores. Te he explicado, cuando nadie nos miraba, las cosas que íbamos viendo bien bajito, al oído. He intentado definirte sonidos, olores y texturas…

Hemos subido a lo más alto del parque, y allí mamá te ha contado cómo es esa gran ciudad que se extiende a nuestros pies hasta la orilla del mar. Esa ciudad apasionante y ajetreada que sigue su curso ajena a la tranquilidad de nuestros días sencillos. Una ciudad, aún lejana, pero de la que pronto formarás parte.

Así han transcurrido las mañanas de este mes de febrero, contigo a bordo, adormecido por el mismo movimiento que te mecía cuando estabas dentro de mí. El foulard es, en efecto, un lugar mágico para ti, pero también lo es para tu mamá. Porque de todas las sensaciones que nos rodean en los paseos, la más especial sin duda es la de sentir tu cuerpecito respirando tranquilo junto al mío.

Anuncios