La primavera de tus manosHas descubierto tus manos. Después de dos meses hibernando en sus puños, ha llegado la primavera de tus dedos y con ella, tu primera caricia.

Siempre estuvieron allí, dos perfectas manitas en miniatura, una auténtica delicia para todos. Sin embargo, ha sido ahora cuando tú las has encontrado y en ellas has descubierto un apasionante hallazgo.

En tus manos has encontrado la manera de agarrar a tus inseparables amiguitos de juguete: el tripollo, el pirata y el loro. Has empezado a cogerlos cada vez con más destreza y aunque aún no lo sabes, estás aprendiendo a jugar. Ha sido un mes de tocar y tocar. De sorprenderte por las nuevas sensaciones que te proporciona un sentido que acaba de despertar: el tacto.

En marzo te hemos visto cada día con las manos en la boca, saboreando la novedad de su forma y textura y lo extraordinario de tus recién estrenados diez deditos. Has descubierto también que tienes dos de ellas, y has pasado horas con los dedos entrelazados, comprobando que ambas seguían en su lugar, y sobre todo, que las dos, eran completamente tuyas,

Te has percatado, a la vez, de las manos de los mayores. Recorres fascinado la palma abierta de mamá. Te asombras de cada uno de mis dedos. Los recorres con los tuyos, los agarras suavemente y me miras. Sí, chiquitín, son unas manos como las tuyas.

De tus manos ha brotado, sin conciencia, tu primera caricia. Tu manita abierta sobre mi piel mientras estabas, medio dormido, en el pecho. Una caricia que llegó sin esperarla, tan torpe y tan tierna. Espontánea e inocente. Con sabor a infancia. Una caricia que imprimió tu calor sobre mi piel, donde ya va a permanecer, pase lo que pase, para siempre.

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