¡Habéis leído bien! Os estamos deseando un feliz año nuevo desde este remoto archipiélago perdido en la parte oriental del océano Índico. Y sí, también es cierto que prometimos no volver a subir a un avión con el peque hasta que fuera menos peque. Y lo estamos manteniendo. Pero es que celebrar las campanadas por todo lo alto a las 17:30 del día 31 es lo que tiene, que te transporta a parajes remotos (y paradisíaco también!) para que puedas recibir y celebrar el año que entra como se merece, con tu pequeño de un año.

Este año el día 31 se tenía que celebrar con Bru, sí o sí. Especialmente desde que, hace ya dos semanas, ha empezado a tener sus primeras nociones sobre ese concepto etéreo y que tiene hoy su día de homenaje, que es el tiempo. Hace dos semanas que Bru ha descubierto los relojes. En cuanto localiza uno (y está empezando ha desarrollar una rapidez admirable para hacerlo!), pone los dos índices en alto, la punta de la lengua asomando entre los dientes y con todo su émfasis (se pone rojo, incluso, algunas veces) acompañado de un gracioso movimiento de dedos derecha e izquierda empieza: “tit tit tit tit”. ¡Está preparado para celebrar fin de año!

Y para hacerlo nos trasladamos como decía, a este maravilloso lugar que vive en la zona horaria GMT + 6, es decir, donde a nuestras 17:30 están ya festejando la llegada del nuevo año. Si tenéis curiosidad, daos un paseo por Google Images y veréis que no están nada mal!

Fin de año gorroPero volvemos a nuestras Islas Cocos y a la loca ilusión de mamá, adicta a blogs estupendos de estupendas mamás que viven momentos estupendos con sus hijos de los que hacen unas estupendas fotografías. Porque al final, fue eso, un empeño inmenso de mamá que se tradujo en media hora de explicarle a Bru que era año nuevo, de intentar engancharle gomets en la cara, abrir el cotillón, luchar para que llevara el gorrito de cartón lo justo para sacar la foto, hacer el payaso para arrancarle una sonrisa para la posteridad cuando su única cara era de extrañeza, comer cuatro granos de uva al ritmo de unas campanadas que sonaban por Youtube (y que creo que eran de 2012), una lista resumen de música de 2014 en Spotify que no llegamos a encontrar… Media hora para llenar este post tras la que empezó nuestro verdadero fin de año.

Y es que, al final, vivimos permanentemente en nuestra propia Isla Coco, con nuestro horario, nuestras rutinas, y el infinito encanto que se esconde tras ellos. Nuestro verdadero fin de año fue el último baño con Bru explicándoles cosas ininteligibles con gran entusiasmo a su pato y sus ranitas de goma, fue Bru escapando por la cama para que no le pusiera el pijama y tronchándose de risa enseñando esos dientes blancos y brillantes que me arrancan siempre una gran sonrisa, sus uvas fueron las dos croquetas que devoró con pasión, el biberón acurrucado en brazos de papá, los últimos juegos con las eternas maderas de colores, la canción del elefante los tres tumbados en la cama grande y el beso de buenas noches en su carita llena de crema. Nuestro fin de año en las Islas Cocos fue disfrutar del placer del día a día contigo con el sabor de saber que era la última vez que lo hacíamos en este 2014. Y con la ilusión de seguir haciéndolo durante el año que entra.

Sin embargo, nuestra media horita de celebración tuvo sus frutos!! Aquí van y feliz 2015 a todos!!!

Primer año nuevo, Happy New Year

Primer año nuevo DJ

 

 

 

 

 

Fin de año osito

 

 

 

 

 

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