Ha pasado ya el día en que hemos soplado contigo la vela sobre el bizcocho bajo la expectación de cámaras y móbiles. El día en que abuelos, tíos, y por supuesto la nanny, hemos llenado el pequeño comedor de casa para celebrar tu primer cumpleaños.  El día que nos recuerda un año que ha volado ante nuestros ojos y que nos ponen hoy ante un niño que hasta hace muy poco, era nuestro bebé.

Estoy al lado de la mesa, en pleno trajín de llenar de fantas, coca-colas, aguas y zumos los vasos de papel decorados con animales de todos los colores. Por un momento dejo lo que tengo entre manos y miro alrededor. Efectivamente el comedor empequeñece ante tal concurrencia de personas a las que se suma la alegría y la emoción que impera. Voces, risas, sonrisas, algún “Bravo!” y todas las miradas concentradas en ti, que en este preciso momento estás aplaudiendo con ganas. Hoy, pequeño, es tu cumpleaños.

Celebramos tu primer año en el mundo y nuestro primer año junto a ti. A todos los que estamos presentes hoy, nos has cambiado la vida, de una manera u otra, a lo largo de los últimos 365 días. Pero si alguien se ha transformado del todo hasta ser irreconocible, ese has sido tú.

Cómo olvidar el primer momento en que te vi, pequeño, húmedo, morado, caliente, vivo, ¡vivísimo! sobre mi Recien nacidopecho. Me cuesta hoy recordar la ranita pequeña y llorona que eras los primeros días, la que se perdía en los bodys de talla cero y en los jerseis de lana blanca. Me cuesta especialmente cuando te miro ahora, gateando entre las piernas que invaden el parquet, y veo el muchachote de un año que eres. Tu nonna dice que la tuya no ha sido una crianza fácil, aunque, ¿cuál sí lo es? A ti te costó ganar peso, la lactancia materna fue una carrera de obstáculos sin final feliz y dormías unas 8 horas de cada 24. Así te convertiste en el niño canguro, siempre pegadito a mama, bien colgado a su pecho intentando obtener algo de leche, bien en el pañuelo que te transportaba, o bajo las sábanas durmiendo piel con piel.

Con el paso de las semanas, y los meses, tú mismo fuiste abandonando la seguridad de los brazos para explorar el inmeso mundo que te rodea y que con tanta fuerza te atrae. Empezaste a comprender y a hacerte entender, a decirnos cosas a tu manera, a dormir más y mejor, comer, jugar, balbucear… Hoy, con un poco de esfuerzo, podemos entender lo que intentas expresar y ya casi caminas.

Ocho mesesHoy eres un niño de 12 meses, paradójicamente rubio – teniendo en cuenta que tu nombre significa “moreno” en catalán y que tanto papá como mamá lo somos- con unos enormes y curiosos ojos castaños como algún día fueron los de tu madre, y de tu bisabuela creo que también, bajo unas larguísimas pestañas. Eres de buen comer, como papá, de muy buen comer, de ahí que estés fuerte y reboses salud. Sigues siendo un niño inquieto, enérgico, activo e infinitamente curioso. Tienes genio, sabes lo que quieres y cómo. Tienes mucha picardía, también, con la que a veces nos haces reir, y otras, nos pones alerta, ya empiezas a intentar tomarnos el pelo a veces. Eres muy cariñoso cuando quieres y sabes, con un abrazo, hacernos olvidar alguna trastada. En fin, que como decimos, contigo estamos la mar de entretenidos y ya no han habido dos días iguales desde que estás aquí.

Decía que a todos los que estamos presente hoy nos has cambiado la vida, y especialmente a tu mamá. La maternidad es un antes y un después, es un nuevo gen que se despierta en tu ADN y de alguna manera transforma tu propia configuración genética para siempre. La escalera de valores se modifica y por encima de todos se sitúa uno que domina, impregna y manda sobre los demás. La vida ya no se ve ni se vive del mismo modo. Como mujer, como madre, eres tú siendo, definitivamente, otra persona. Eres tu yo viviendo para un tú.

Solo me queda pequeñín cerrar, con algo de nostalgia, sí, esta serie de tus primeros doce meses de vida, deseándote un feliz cumpleaños y un precioso segundo año de vida que esperamos poder seguir disfrutando a tu lado, saboreando cada momento y viviendo con esta nueva, profunda y sorprendente intensidad que has traído a nuestras vidas.

Un año

 

Anuncios