Había una vez un niño que no reía. Ya desde muy pequeño tenía una expresión concentrada, transparente y expresiva, pero siempre grave. La mayoría de adultos se incomodaban ante la situación y hacían lo posible por arrancarle una sonrisa, desde las muecas más comunes, como sacar la lengua, hasta las más imaginativas. “¿Qué no ríes un poquito?”. Al oír estas palabras, Bru soltaba por dentro una enorme carcajada, su verdadera risa escondida.

El niño que no reíaEs clara, fresca, viva, como un riachuelo que se escurre fugaz y alegre entre piedras brillantes. Así es la risa que escapa entre tus pequeños dientes blancos: espontánea, contagiosa. Pero es una gran reserva, sí, sólo para ocasiones especiales. Hay que ganársela y saber cómo hacerlo.

Y así, sin buscarla, un día mamá descubre tu risa en las cosquillas mientras te pone el pijama, alojadas entre el cuello y el hombro derecho; o se tropieza con ella cuando te persigue a gatas sobre el parquet, o salta contigo en el trote ligero con el que te pasea papá después de la cena para recorrer nuestro rancho urbano y bajo techo de 70 metros cuadrados. Tu risa sale de su escondite, también, cuando mamá huele tu calcetín y arruga la nariz, o cuando finge un estornudo.

De este modo, en pequeños hallazgos inesperados, cada una de las personas que convivimos contigo a diario hemos ido ganándonos una llave pequeña y dorada con nuestro nombre propio, particular y única, con la que abrimos el cofre de tu risa del que sale un regalo que nos dedicas, a cada uno, en exclusiva.

Tal vez me equivoque, pero si no ríes a menudo creo que es por la intensidad con la que contemplas todo lo que te rodea, por el mismo asombro e interés que te produce todo, absolutamente todo. Bebes tu mundo inmediato con avidez, devorándolo con tus enormes ojos y lo procesas, de algún modo misterioso, en algún lugar de esa pequeña cabecita rubia. Forma parte de tu pequeña gran personalidad. Y en ese carácter, tus gotas de risa, tan reservadas como preciosas, un reto y sin duda, uno de los mejores regalos capaces de llenar de luz hasta el más oscuro de los días.

Anuncios