Ha nacido una flor. Su rostro como un pétalo nuevo, fresco, suave, delicado. Dos ojuelos sorprendidos que aún bizquean asombrados, una nariz algo respingona y una boquita de pitiminí.

IMG_7671Una flor especial con una fragancia difícil de definir de los recién nacidos: olor a nacer que impregna los primeros días y que queda sellada de manera definitiva en el recuerdo de toda mamá. Aroma a musgo y a cascada, a cielo y a tierra, olor a amanecer. Un aroma sagrado que se instala en tu cabecita que mamá besa con devoción cuando te quedas dormida y que nos recuerda el milagro de tu llegada en medio del trajín que comporta.

Eres en definitiva una flor, nuestra flor, y aunque a veces nos hemos confundido a nosotros mismos llamándote así, eres una flor con nombre propio y tu nombre es Sol.

Sol porque a tu madre así le gustaba y no hubo nunca negociación. Sol porque es la fuente de la vida. Sol, al final, para que recuerdes siempre poner luz a tu alrededor con tu sonrisa.

¡Feliz día cariño!

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