Los hijos son una bendición, lo más valioso que tenemos y por lo que todo merece la pena. Lo sabemos. Aunque, los que sois padres lo sabéis muy bien, hay momentos en que lo olvidamos. Especialmente con dos enanitos en casa de 19 meses y 2 respectivamente. Así que aquí van algunos truquillos que la experiencia me ha enseñado para sobrevivir en los momentos más críticos.

 1. Un vaso de agua a tiempo

Aunque hay días que te tomarías un vaso de otra cosa con más graduación, lo sabemos, no es plan. Un vaso de agua a tiempo es suficiente. Me refiero a esos momentos en que lloran los dos y tienes que decidir a quien atender o una estrategia para atenderlos a los dos. O cuando, en las primeras semanas de vida de la más peque, cuando consigues que se duerma tras varias horas y te estás muriendo por tumbarte ni que sea diez minutitos, se despierta el mayor de su siesta. En esos momentos, nada como la soledad de la cocina y sesenta segundos para beber, despacito, un vaso de agua cristalina cerrando los ojos. Después los abres, importante, y vuelta a la realidad con energías renovadas, empezando por una sonrisa que estaba en el poso, al fondo del vaso.vaso

2. Manos y manos

No somos super mujeres, y algunas lo somos menos que otras. Si tienes la posibilidad de tener ayuda, no dudes en pedirla. Es una temporada. Ya llegará el día en que puedas quedarte con tranquilidad con los dos a la vez. Aprovecha de abuelos, tíos y amigos dispuestos siempre que lo necesites y estén disponibles.

3. Si llora un ratito, que llore

Y lo dice una mamá de estas locas por “la crianza con apego”, de luchar por la lactancia materna, porteo, colecho y tomarlos en brazos siempre que lloran. Cuando tienes dos, hay ratos que la peque tiene que llorar un poquito. Recuerda que es su manera de expresarse. Si pudieran hablar, lo que tendrías es un niño en la cuna gritando: “Mamá, ven un ratito” o “Estoy cansado”. Si ha comido, está limpito, no tiene ningún dolor especial, ni frío ni calor, puede esperar esos minutos a que acabes de darle la merienda al mayor, le acabes de bañar o termines el cuento que lleva toda la tarde pidiéndote.

4. Romper la sagrada rutina

Con niños pequeños, que el día funcione como un reloj es sinónimo de día de éxito. Los días se suceden en biberón, pañal, jugar, parque, comida, siesta, jugar, merienda, parque, baño, cena, jugar, dormir. Esto el primero, pero es el que marca el día teniendo en cuenta que la segunda es un ciclo infinito de comer, dormir, llorar… También de estar despierta y reir desde hace unas semanas. Sin embargo, aventurarse a hacer algo diferente, aunque nos traiga un día menos plácido, compensa en muchos otros sentidos. Pruébalo!

5. La tele, una aliada

Es la segunda sugerencia políticamente incorrecta. Yo también era de las de televisor apagado, ni imágenes ni ruidos con los niños. Juguetes educativos y de madera, etc etc. Pero ahora, cuando la peque está muy inquieta y no hay manera de calmarla y el mayor empieza a estarlo también, no hay nada como un ratito con Pepa Pig en pantalla para poderte dedicar por completo a tranquilizar a la más bebé y así después, poder estar también por el mayor.

6. Pensamientos para una noche sin dormir

“Aprovecha para dormir cuando duerme el bebé”. Cuando tienes un segundo hijo, esta recomendación se va al traste. Se duerme por la noche y lo que se puede. Esto te brinda hermosos días de 24 horas despierta en los que has dormido, rascando ratitos, un total de tres. Así que aquí va una lista de pensamientos zen para estos días:

  • Hoy no has dormido apenas, quizás ayer tampoco, pero sabes que esta semana, habrá un día al menos que irá mejor y te levantarás más descansada.
  • Nadie ha muerto por no dormir. Aunque creas que estás a punto de caer redonda, no se ha dado de momento ningún caso. Tranquila.
  • Tu niño está bien. Si no has dormido porque está muy demandante o tiene dolor de barriga, respira, al menos tu hijo está sano y está bien. Peor es no dormir porque está muy enfermo.
  • Simplemente, has estado de guardia. Qué pasa. Muchos médicos también lo han estado hoy. Tú eres como ellos.
  • El maquillaje hace milagros. Recuérdalo. A la que salga el sol, pásate por el lavabo y compruébalo. Hay una gran diferencia entre no dormir y que se note y no dormir… pero que no se note.

 7. Hoy salgo con mi novio

Pues sí, es fundamental buscar esos ratitos con tu pareja, aunque sea media horita, si puede ser a la semana y salir los dos solos aunque, sobre todo las primeras semanas, el dilema sea: “salimos o dormimos?”. Porque somos padres… Pero seguimos siendo un matrimonio/pareja y de esa relación es de donde tenemos que sacar la energía para poder seguir ejerciendo, precisamente, de padres. Tomar un café, dar un paseo… O dar un paseo en coche con rock a todo volumen. Altamente recomendable esta última opción tras un día especialmente duro. Aunque cueste dejarlos, echarlos un poquito de menos hace que nos encuentren más alegres a la vuelta, es una inversión que vale mucho la pena.

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