Querida tripulación, mediante la presente, les comunico que dejo el timón de esta nuestra nave. O en otras palabras, mis niños, mamá se reincorpora al trabajo.

'Ship and Sunset', de Patrick McDonald
‘Ship and Sunset’, de Patrick McDonald

Mamá vuelve al trabajo sintiéndose afortunada por tenerlo, agradecida por la reducción de jornada, y tranquila por saberos, a ambos, en buenas manos. No, esta no es una carta de lamentaciones, no. Esta es la carta de un capitán convencido de que está dejando la que es, de verdad, la nave que tiene asignada. Un capitán que sabe que no va a poder responder a la llamada de “todos a sus puestos” a partir de ahora, porque ha dejado de estar en el que es, de verdad, su sitio. Un capitán que se ha enamorado de esta nave apasionante que le ha llevado por la ruta desconocida por los mapas convencionales que es la crianza de los hijos en su primera infancia.

Y yo soy la primera que me sorprendo a mí misma con estas palabras, cuando las paredes de casa siempre se me han caído encima y he sido, y soy, una ama de casa a trancas y barrancas. Cuando me he sentido siempre más cómoda en el mundo laboral siendo el ámbito profesional mi espacio de confort. Esta vez, viendo la reincorporación inminente, he sido plenamente consciente de cuál es mi sitio y hubiera firmado por poder ocuparlo durante un añito más. Porque mientras en el trabajo todos somos prescindibles, en casa, una madre es insustituible.

Querida tripulación, estos últimos seis meses a vuestro lado, han sido un auténtico regalo. A pesar del cansancio y de que puedan calificarse de todo menos de vacaciones, ha sido medio año que ya nadie nos podrá quitar en el que he podido acompañarte a ti, Bru, en tu transición de bebé a niño y a ti, Sol, en tu primer contacto con el mundo.

He necesitado esta segunda baja de maternidad para comprender cuál es de verdad mi barco, cuál es la auténtica ruta que vale la pena recorrer. Una ruta que no tiene reconocimientos, oculta a los ojos de la sociedad, discreta, silenciosa. Admiro las madres que han dejado su carrera profesional en un segundo lugar para dedicarse a sus hijos. Las admiro, y ahora, las entiendo. Que la verdadera profesión que tengo ahora entre manos es la de madre, y si bien no puedo estar las 24 horas al timón, voy a seguir siendo el capitán y voy a hacer lo posible para que a vosotros, mis pequeños tripulantes, os parezca que sigo estando siempre siempre aquí.

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