Esta es la historia de una tarde enfermo en casa que empieza con el cuento de ‘La Cebra Camila’ en mi falda. Esta es la historia de un niño que no concebía un animal de tan extrañas características. Y de una madre que decidió ponerle remedio. Esta es la historia de un objetivo que se convirtió en un juego, el objetivo cebra.

La cebra CamilaLa Cebra Camila es una preciosidad de cuento que gusta tanto a niños como a adultos. Tapa dura, ilustración sencilla y cuidada, poca letra, con mensaje… Nosotros somos muy de ir a la biblioteca cada dos semanas a por nuevos cuentos, así que comprarle un libro a Bru por su santo fue todo un acontecimiento. Me guié por el blog Pekeleke, de literatura infantil, y di con esta maravilla. Abrimos la tapa, y aterrizamos en la primera página…

-“Allá donde el mundo se acaba, en el país donde el viento da media vuelta, vivía una cebra pequeñita que se llamaba Camila…

– Vaca

– No cariño, es una cebra, tiene rayas…

– Vaca”.

Ya empezamos. Mamá compró este libro con la máxima ilusión para ampliar horizontes más allá de los animales de granja, donde llevamos tiempo varados, y el nene se dedica a rebajar a la exótica  cebra al nivel de una vaca lechera.

Quizás han sido las últimas lecturas sobre educación transversal o por proyectos (sí, nos acercamos al momento de tener que escoger colegio, pero eso es otro tema), el caso es que cambio de planes, dejamos el cuento por un objetivo, el objetivo cebra.

Me propongo dar a conocer a Bru lo que es una cebra. Los niños de su edad no aguantan mucho con la misma actividad, así que se me ocurren cuatro juegos sencillos para enseñar a un niño de dos años un nuevo animal.

  • Documental de youtube. Aunque las primeras entradas son de leones atacando cebras, y eso es un poco gore para mi niño, un poquito más abajo hay este documental sobre el éxodo de la cebra. Sobre la experta voz en inglés que comenta datos extraordinarios sobre el tema, la voz de mamá va traduciendo: “Ohhh, mira… Una cebra!” “Qué rallas tiene” “Un bebé cebra” “Cómo corre esta cebra…”. Bru observa en silencio… Hasta que cree comprender: “A cavall (un caballo)”. Y así empezamos, a cavall a cava
    ll
    … Puede verse de muchas maneras, en mi modesta opinión, estamos más cerca de la cebra!

 

  • Nos pintamos de cebra. Y como una aún no tiene mucho rodaje, utilizamos un lápiz de ojos negro. A Bru le encanta, y se mira curioso en el espejo. Mamá también se pinta, y después dibujamos un secreto, tres rallitas negras al lado del ombligo que nadie verá.

 

  • ¡Jugamos a ser cebras! Ahora que ya estamos caracterizados, es el momento de la acción. Nos ponemos a cuatro patas y corremos por el comedor, nos levantamos sobre las patas traseras, sacudimos la cabeza, nos escondemos entre las sillas…

 

  • Cogemos los colores, y a dibujar. Esto es genial con niños de esta edad porque lo que saben pintar, precisamente, son rayas!! Es un juego que además les relaja después del trote que nos hemos pegado, ideal para acabar. Así de hermosa queda nuestra cebra de colores…

 

Bueno y, ¿qué ocurre con el objetivo cebra? Si os soy sincera, de momento, en la cabeza de mi hijo lo que existe es un nuevo tipo de caballo con rallas… Eso sí, caballo que no vaca, lo que ya es un gran paso. Yo por mi parte me doy más que por satisfecha con el buen rato que hemos pasado haciendo algo diferente, que cuando están malitos todo el día en casa, encontrar un nuevo entretenimiento, siempre es de agradecer. Ha sido divertido y tenemos ganas de repetir. ¿Quizás con una ballena? ¿Cuál será nuestro próximo objetivo?

Nota al pie: Agradecimientos a Sol que alargó su siesta permitiéndonos acabar el juego hasta el final. Eres un sol mi princesa!

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