Si una de por sí ya es una entusiasta de las Navidades, solo falta tener dos peques en casa para convertirse en una auténtica forofa. Eso sí, lo que una pierde  de dedicación para elaborar adornos navideños manuales y creativos (si apenas tengo tiempo para escribir estas líneas…) lo gana en recuperar costumbres y tradiciones que para sus hijos son absolutamente emocionantes. Porque aunque son las terceras navidades de Bru, es como si fueran sus primeras en cuanto a comprender lo que se está haciendo, así que, junto a él, hemos estrenado todos juntos diferentes rituales centenarios de estos días. De ellos, os presento, por orden, nuestro Top 5.

Top 1 indiscutible, el Cagatió

CagatióEs a ojos de los mayores, la tradición más absurda, y entre los pequeños, la que tiene más adeptos. Un tió es un tronco que se utiliza para hacer leña. El Cagatió es un tronco que, a base de golpearle con un bastón, caga regalos el día de Navidad, o en su variante, San Esteban. Pero para ello, hay que alimentarlo. Así que llevamos semanas dejándole cada noche, religiosamente, un platito con una mandarina delante. A la mañana siguiente es lo primero que vamos a ver y ¡sorpresa! Solo quedan las mondas… Este tió está engordando por momentos, a ver qué regalitos nos traerá… Y claro, no tiene nada que ver que mamá lleve semanas llevándose al trabajo para almorzar una mandarina pelada y envuelta en papel film 😉

Top 2, los cuentos sobre la Navidad

Tenemos uno sobre el  pesebre, otro sobre el Cagatió (como no) – estos dos son de la colección El Patufet, todo un descubrimiento! Tiene libros para explicar multitud de fiestas y tradiciones de Cataluña y a los peques les encanta-  y el tercero, el Nacimiento de Jesús. En nuestro caso, este último es importante para explicar a Bru el sentido de lo que celebramos en estas fiestas, pero aunque así no fuera, me parece un cuento precioso y muy útil para explicarle a cualquier niño, al menos, quienes son las figuras del pesebre y por qué a estos días se le llama Navidad. Puedes creerlo o no, pero como relato, es una delicia.

Top 3, la corona de adviento

Corona de adviento con Flor de AlgodónY no una cualquiera, sino una hecha por mí. Es el segundo año que participo en el taller de coronas de adviento que organiza mi gran amiga de Flor de Algodón, y de nuevo, además de pasar un buenísimo rato, el resultado ha sido espectacular. Es El Adorno que tenemos en casa, pero es que a su lado, los demás sobran. El olor a Navidad que se siente nada más cruzar la puerta del rellano, una mezcla de abeto y canela, sale de este centro natural que preside el mueble del comedor. La corona tiene cuatro velas, que se van encendiendo cada domingo de Adviento y nos acercan a la Navidad. Leí hace poco en el blog de Las Orejas de Tití su simbología y me encantó: el círculo de la corona, un ciclo como la vida, que se va repitiendo y las velas, la luz que necesitamos para ir iluminando ese camino.

Top 4, el calendario

Y no es de chocolatinas. Y en eso debo decir, que me he dado cuenta que en algunas cosas, me he vuelto como mi madre. Por eso me gustan mucho más los calendarios de dibujitos y aprovechando la inocencia de Bru, este año nos hemos estrenado con la ilusión de arrancar la ventanita y ver qué hay debajo: una bicicleta, una taza de café, un búho… Los ratos que hemos pasado jugando luego a encontrar los dibujos!

Top 5, la postal de Navidad

Los que somos padres, como me recordaba hoy un compañero en el trabajo, somos un poco pesaditos con el tema de felicitar las Navidades utilizando a nuestros hijos de modelos en las postales con las que deseamos felices fiestas. Y tiene toda la razón. Dicho esto, no puedo evitarlo y ya no concibo una Navidad sin la postal que, como es una postal moderna, se manda vía WhatsUo, claro. Tengo una de cada año, desde hace ya tres, y esta ha sido la vez que más me ha costado por ser la primera que lo hacía con dos, y vaya dos, que de quietitos no tienen nada y de amigos de la cámara, al menos uno, aún tiene menos. Deciros que en la foto final, Sol aparece cortada y Bru mira sin sonreir a cámara, y con todo, fue la mejor de la sesión. (¿Cómo hacéis para fotografiar a los niños? ¿Alguna receta mágica?)

Así que para acabar el post, os dejo esta secuencia con la que os deseo, de todo corazón, una feliz Navidad.

Feliz Navidad

Feliz Navidad

Feliz Navidad

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