Empezamos el año y en casa ya estamos de estreno. Aunque no andamos faltos de ideas y nos encantaría ir adaptando el mobiliario y aspecto del hogar con novedades al mismo ritmo que lo hace nuestro cerebro, para bien o para mal, la falta de tiempo nos lo impide. Por eso, cuando logramos introducir algún cambio, se convierte en algo trascendente que nos invita a un cambio de etapa. Empezamos pues, 2016, un tiempo para cambios, y aquí van los tres más significativos.

En cama grande

cama niñoNuestro bebé, que sin avisar ha cumplido ya los dos años… Duerme ahora en una cama de metro sesenta limitada con lo que sería la mínima expresión de una barandilla. El cambio se precipitó cuando su hermanita empezó a intentar asomarse en su minicuna, y antes de que lo consiguiera y encontrarla en el suelo,  decidimos que era el momento de pasarla a cuna grande, es decir, a la que hasta ese momento ocupaba su hermano. Eso implicaba que Bru pasara ya a la camita.

Quisimos hacerlo lo mejor posible. Que la renacuaja heredara su cama podía ser un amargo trago como fue, al principio, verla sentada en su trona. Así que, como sacados de un manual de libro, papá y mamá cogieron al niño de la mano y lo llevaron a comprar su camita (previamente escogida desde el catálogo de internet de IKEA, el modelo GULLIVER), que la viera, la probara, que estuviera presente en la elección de las sábanas… El niño en cuestión estaba más bien jugando en el túnel de plástico que hay en la zona infantil de IKEA pero en esencia sabía de qué iba tanta explicación y tanto tinglado: íbamos a comprar una cama grande.

Y, una vez más, nos dejó boquiabiertos con lo bien que se adaptó a ella desde la primera noche y la naturalidad con la que encajó ver a su hermana en su cuna: “és petita mamà”, decía refiriéndose a su hermana. La ecuación era fácil: niño mayor cama grande, niña pequeña cama pequeña. Además, Bru disfruta del momento de ir a dormir. Lo que más le emociona son las sábanas con camiones y tractores y poder encender el interruptor de la luz así que se despierta. Está feliz con su habitación de mayor que los Reyes han acabado de equipar con un par de sillitas. Eso sí, viendo el aspecto de su actual habitación, pues claro, los papás nos damos cuenta de que nuestro bebé, ya es un niño que antes de que nos demos cuenta, va a ocupar por completo la longitud de 160 centímetros de su actual colchón.

Cada juguete en su sitio

Bru nunca había tenido demasiados juguetes. Así que con dos cestos había más que suficiente para guardarlos todos. Pero empezaron a diversificarse, y empezamos a tener coches, bloques de construcción, muñequitos. Para encontrar cualquier cosa había que revolver y revolver, o la versión preferida del nene, desparramar todo el contenido sobre el parquet. Contenido que iba, por otro lado, en aumento.

Apetecía tener un poco más clasificados los juguetes. Además, pensamos que sería una manera fantástica de fomentar su ya de por sí tendencia a la organización. Así que, una vez más IKEA nos dio la solución con un mueble de almacenaje, TROFAST, con el que puedes hacer diversas combinaciones según lo que mejor te vaya. Y además, queda muy mono!

TROFAST IKEA

Nueva cuna… ¿Noches de un tirón…?

Nada de eso. Con el tema del dormir de Sol nos hemos vuelto un poco supersticiosos al final. Hemos llegado a asociar un pijama con dormir mejor y otro con no pegar ojo, también lo que cena, los juegos que hace antes de acostarse… Hasta las personas que ve en ese día. Demencial.

Sweet Dreams Unierso, ImaginariumAsí que cuando vimos que era hora de pasarla a cuna grande pensamos que, quizás, lo que le pasaba a la pequeña es que le faltaba espacio y con el colchón de metro veinte dormiría mejor…Pues no señor. ¿Y si los reyes nos traen un aparatito que cante y proyecte estrellitas en el techo? Uno que se llama Sweet Dreams Universo, de Imaginarium (mira tú que nombre tan bonito y sugestivo). Entonces sí que va a dormir de lujo… Obviamente, tampoco. Aunque en mi fuero interno, pienso que si nuestra querida tortuga  tranquila siguiera operativa, tal vez otro gallo cantaría…

Pero, en fin, ahí tenemos en nuestra habitación con nuevo look la cunita grande con un cojín en forma de Sol y el aparatito que proyecta estrellitas… que sirven para que mamá se distraiga mirándolas mientras duerme a la chiquitina en brazos y para evitar que se de golpes con la cama o alguna esquina.

En cualquier caso, era un cambio necesario y que, tarde o temprano, nos traerá también noches algo más plácidas. O eso es lo que esperamos. Pero sea a así o no, con estas tres novedades empezamos 2016 sabiendo que siempre es tiempo de cambios pero que ahora, con niños tan pequeños, lo son quizás en un sentido más literal. Y es que no solo crecen ellos, también nosotros como papás. Y también, los muebles de casa.

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