Quedan unas pocas semanas para las inscripciones escolares y las familias que el año que viene nos estrenamos en Educación Infantil estamos en pleno proceso de selección. En nuestro caso, todo un periplo, una verdadera epopeya. Aunque el primer día tenemos una idea muy clara del colegio que queremos, rara vez encontramos uno que aúne todos nuestros requerimientos. Así que, sabiendo que la escuela ideal que hemos diseñado en nuestra cabeza probablemente no exista (oye, si uno se anima, quizá es el momento de crearla, no?), hemos de tener muy claro qué requisitos le pedimos y en qué orden de prioridad. Esta es nuestra lista de las ocho cosas que valoramos  a la hora de escoger colegio para el curso que viene:

  1. Relación familia – escuela

    Con este aspecto encabezamos la lista, y es que a veces, el estrés de escoger centro escolar viene de una excesiva presión al pensar que es donde van a educar a nuestro hijo. Pero esa es una responsabilidad de los padres. La escuela es co-educadora, de manera que, el modo en que se articula la relación padres-centro es el top one en nuestra carta a los reyes para el colegio de los niños. Saber la frecuencia de las tutorías, cómo se implica a los padres en el proyecto, son algunos indicadores que, como pregunta, nos están ayudando a dilucidar el talante del centro en este aspecto.

  2. La atención personalizada al alumno

    Esto es más fácil en aulas con una ratio menor, o en aquellas donde hay dos docentes. Está claro que no se pueden tener en cuenta todas las individualidades en el manejo de una clase de 25-30 alumnos, pero el refuerzo con actividades en grupos más reducidos o el seguimiento individual del alumnado son para nosotros imprescindibles para permitir al niño o niña un desarrollo completo según sus singularidades.

  3. El proyecto educativo

    Es importante pero a menudo está sobrevalorado. Yo personalmente lo tenía por el todo. A l principio. Y es importante, pero conforme vas viendo colegios ves que entre el blanco y el negro hay una amplia gama de grises, que no todo es bueno o malo. Es importante que estemos de acuerdo con el proyecto educativo del centro, que sea coherente con lo que creemos. Pero difícilmente encontraremos el proyecto calcado al que tenemos como ideal, siempre habrá algún pero, aún así importa, y mucho, que nos convenza y sea coherente en su aplicación.

  4. Los idiomas

    Este punto está siendo el punto negro, a decir verdad. Lamentablemente, el nivel de inglés en los colegios sigue siendo en general, bajo, muy bajo teniendo en cuenta la sociedad de hoy y la que será la del mañana, para la que queremos formar y preparar a nuestros hijos. No entiendo como a estas alturas seguimos estando así. No hablo de una segunda lengua extranjera como el francés o el alemán, que ojalá, sino de que los estudiantes salgan de bachillerato con el nivel necesario. Como digo, es el agujero negro de la mayoría de centros.

  5. Educación en las artes

    Ya hace años que se habla de las inteligencias mútiples, pero los contenidos académicos, las evaluaciones, y el sistema escolar en general están aún muy anclados en la valoración de conocimientos de lo que tradicionalmente han sido ciencias y letras, expresión oral y escrita y pensamiento lógico. La música, las artes plásticas, por no hablar del teatro y la danza, o incluso el deporte, están siempre en un segundo lugar. Para nosotros son igual de importantes, o incluso más, porque ponen en juego otras competencias a menudo relegadas pero que son vitales para llevar una vida adulta plena. Buscamos un colegio que dé importancia a estas materias y las fomente.

  6. Proximidad y logística

    Es un aspecto secundario, si se quiere, pero no despreciable. Ahora vamos cómodamente a las entrevistas con los colegios, sean donde sean, pero a partir de septiembre, llevar y recoger a nuestros hijos del colegio va estar integrado en el corre corre de cada día. Es importante que la combinación sea buena. Y en el mejor de los casos, que se pueda ir andando. Eso va a ser calidad de vida. Aunque no es primordial, sí valoramos el hecho de que esté cerca, de que los amigos de clase vivan en el barrio, y que ir al colegio esté integrado en nuestro radio de camino a pie. Un colegio de proximidad sería lo ideal.

  7. El ambiente

    Al final, lo que da un colegio a un niño, es un entorno en el que desarrollarse. De la escuela seguramente salgan sus amigos, personas que van a influir y mucho en  el chico o chica que sea mañana. No podemos escoger sus compañeros de clase, pero sí vemos el ambiente del centro, el tipo de familias, y es importante que nos sintamos cómodos en ese entorno. Sentirse cómodos mayoritariamente es sentirse identificado, ser “ese tipo” de familia, pero no tiene por qué ser siempre así. Iguales o no, ¿nos vemos en esa salida de cole a las 17h?

  8. Las instalaciones

    Están en un octavo lugar, pero están. No son lo más importante, ni mucho menos, pero inconscientemente, pueden hacer que  visualicemos o no a nuestro hijo en el  colegio. Es importante que el colegio aporte un espacio físico que permita al niño crecer, desarrollarse… Luz, espacios abiertos, estar bien equipado. Puede ser una mentalidad algo fengshui, pero el espacio en el que trabajamos o vivimos, está demostrado, nos influye en nuestra manera de trabajar o de vivir.

Pedimos poco, ¿eh? Quizás el motivo de que nuestra búsqueda se esté alargando es precisamente eso… ¿Y vosotros? ¿Qué valoráis cuándo conocéis un centro para llevar a vuestros hijos?

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