En esta serie de posts de planes en familia sobre ruedas, no podía faltar un básico imprescindible para todos aquellos que vivimos en la capital catalana: un paseo por el Camí o Carretera de les Aigües. Un destino perfecto que reúne todas las condiciones necesarias para una salida familiar en bicicleta: camino bien señalizado, plano sin desnivel, accesible en coche o transporte público, en medio de la naturaleza y con un atractivo que lo hace único, sus espectaculares vistas panorámicas de la ciudad de Barcelona.

Este post, el segundo de la serie En bici con niños (el primero era sobre el Delta del Llobregat sobre pedales), he decidido presentarlo en un formato más parecido a una guía, espero que os sea útil y si echáis de menos alguna información, no dudéis en comentármelo!

  • La Carretera de les Aigües, itinerario

Adjunto aquí este mapa de WeRunBarcelona que me ha parecido muy claro y marca prácticamente la totalidad del itinerario señalando, además los kilómetros.

werunbarcelona

Mapa de WeRunBarcelona
  • ¿Cómo llegar?

Va a depender de si tenéis bicis propias y portabicis en el coche o tenéis que llegar en transporte público. En el primer caso, tenéis varios puntos en el camino con posibilidad de aparcar. Uno es subiendo desde Avenida Tibidabo en el Pla dels Maduixers, el otro, en el otro extremo del camino, está en la plaza Mireia, en Esplugues de Llobregat. El primero se pone a reventar normalmente, hay que ir prontito o fuera de horas punta. Más adelante comentaré este punto.

Pero también podéis venir en transporte público y llevar cómodamente las bicicletas con los Ferrocarriles Catalanes. Tenéis que bajaros en Peu del Funicular y desde allí, coger el Funicular de Vallvidrera. Atención porque tenéis que darle al botón en la parada de la Carretera de les Aigües, ya que sino, sube directamente a su destino, Vallvidrera Superior. El funicular es en sí una atracción para los niños, y es muy cómodo para ir con bicicletas. 

  • Cuándo ir

El único inconveniente que tiene esta propuesta es que se trata de un plan bastante masificado si se va en horas puntas: sábados y domingos por la mañana. Así que mi recomendación es ir por la tarde, a partir de las 5, el domingo o incluso, entre semana si os lo podéis combinar. Especialmente ahora en verano, os aseguro que con el calor que hace en la ciudad, vais a agradecer la brisa de la montaña, se está, francamente muy bien y a esa hora, poca gente vais a encontrar.

  • Si vais con niños chiquitines en sillita… 

No hay una edad a partir de la cual se pueda llevar al niño en sillita. Nosotros con el mayor lo probamos a los ocho meses y fue un desastre. La niña la llevamos desde los 13 meses y está yendo muy bien. Lo que sí os recomiendo, especialmente si lleváis niños de entre 12 y 18 meses, es que llevéis puesta la mochilita portabebés si la tenéis. Casi todas tienen la posibilidad de llevarse recogidas, esto es, atadas a la cintura pero plegadas como si fueran un cinturón grande. No es lo más estético del mundo, pero no es incómodo y puede resultar muy útil si el niño se pone tonto en la sillita. Cuando son tan chiquitines, a veces pobretes no aguantan mucho rato en la silla, y hacer una parte del recorrido con ellos en la mochila y la bici en la mano es una posibilidad con la que hay que contar. 

  • El broche de oro

La última vez que fuimos, bajamos por Avenida Tibidabo en las bicicletas y nos paramos en la terraza del Mirablau, que estaba ahí, seduciéndonos con sus vistas y la idea de un refresco. Fue realmente una novatada, nos cobraron un dineral y por supuesto, los niños no nos dejaron disfrutar de las vistas, pero aún así, el simple hecho de estar allí, la música, el zumo fresquito… Fueron el broche de oro perfecto para nuestra excursión. 

 

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