Quiero escribir. Lo quiero y no lo consigo. Pensamientos, sensaciones, gérmenes de ideas se amontonan en mi cabeza pidiendo a gritos palabras. Palabras, palabras que les den un cuerpo, una identidad, palabras que las hagan nacer. Pero apenas consigo escribir dos frases seguidas, poco más que una anotación, un arranque en frío que rápidamente se desacelera hasta perderse.

Frases inconexas

Notas discordantes

Versos asonantes

Pinceladas sueltas

Palabras. Palabras apenas pensadas. Palabras dormidas cuyos significados laten dentro de mí sin que los logre descifrar. Palabras en silencio. Palabras, en definitiva, que parecen estar invernando y que, espero, muy pronto, vuelvan a despertar.

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